
En la línea de envasado, basta con que haya un sellado incompleto para que se produzcan problemas como contenedores dañados o cartones aplastados, además de reclamaciones relacionadas con los envíos. Es necesario utilizar un sistema de curado por UV que proporcione una energía constante, sin necesidad de adivinanzas.
Lo que realmente importa Construimos nuestros sistemas a partir de lámparas de vapor de mercurio de alta presión, ajustadas para emitir una luz de longitud de onda estable, de 365 nm. Esa es la longitud de onda que permite la conversión eficaz de los fotoiniciadores en pinturas para automóviles y recubrimientos industriales. La intensidad de la radiación se mantiene constante a lo largo de toda la superficie del reflector, gracias a un revestimiento dicróico y a un reflector de aluminio de alta reflectancia. Logramos mantener la estabilidad de la salida energética dentro del rango de ±2% durante 8 horas seguidas. Además, diseñamos nuestros sistemas para minimizar la atenuación de la energía: las unidades pueden funcionar más de 5,000 horas sin que la intensidad disminuya más del 5%. El resultado es una dosis de curado fiable, desde la primera hoja hasta la última.
Por qué esto es importante en la práctica Cuando se actualiza el proceso de envasado para logística internacional, no solo se trata de sellar los productos, sino también de garantizar su integridad. Una energía UV constante permite una unión uniforme entre los componentes, lo que a su vez asegura una dureza y adherencia superficiales constantes. Esta reproducibilidad elimina la variabilidad en el proceso, permitiendo trabajar más rápido sin preocuparse por fallos en el curado. Además, asegura que la densidad de energía sea predecible, evitando así el desperdicio de energía debido a un curado excesivo o a defectos causados por un curado insuficiente.
Detalles prácticos Es importante que la lámpara esté ajustada a la longitud de onda adecuada para el fotoiniciador utilizado, y que el reflector esté alineado con la área impresa. Si la emisión espectral no es correcta o el haz de luz no está bien enfocado, la dosis efectiva disminuirá, incluso si la lámpara indica que está funcionando correctamente.
Es necesario contar con un buen sistema de gestión térmica. Un flujo de aire adecuado y un espacio suficiente alrededor de la lámpara son indispensables para mantener la consistencia espectral y prolongar la vida útil de la lámpara.
En líneas que funcionan 24/7, es necesario realizar pruebas de intensidad con un radiómetro calibrado, y planificar el reemplazo de la lámpara cuando se hayan acumulado 5,000 horas de uso. De esta manera, se puede mantener la dosis de curado dentro de los parámetros establecidos, shift tras shift.