
Cómo lograr una curado eficaz con luz UV-C
La mayoría de las lámparas UV basadas en mercurio son un poco… problemáticas. Utilizan una descarga de plasma para generar la luz necesaria, pero la energía emitida tiende a dispersarse. En lugar de un haz de luz intenso y concentrado, lo que se obtiene es un haz difuso y poco preciso.
Eso representa un problema: cuando la luz se dispersa, los fotoiniciadores no reaccionan tan rápido como deberían. Pasamos mucho tiempo en el laboratorio intentando mejorar esa precisión. Nuestro objetivo era lograr una variación de solo el 0.5%.
¿Por qué es importante ese pequeño porcentaje?
Las lámparas de mercurio suelen emitir luz en tres longitudes de onda principales: 254 nm, 313 nm y 365 nm. Para mantener esas líneas de luz perfectamente definidas, tuvimos que controlar cuidadosamente la presión del gas interno y la pureza del amalgama de mercurio. Si la presión cambia, la luz se vuelve difusa. Y cuando la luz es difusa, las resinas no se curan adecuadamente. Para solucionarlo, ajustamos el espesor de las paredes de cuarzo, lo que permite mantener la presión constante desde un extremo al otro del tubo.
El problema del calor
Por supuesto, hay un problema adicional: cuando se concentra tanta energía en un punto, todo se calienta mucho. Eso genera mucha presión sobre la lámpara. Si se utiliza vidrio barato, este se vuelve turbio después de unas pocas cientos de horas de uso. Por eso optamos por usar cuarzo fundido de alta pureza para evitar ese problema.
Pero también usted debe hacer su parte. Asegúrese de que sus ventiladores de enfriamiento funcionen bien. Si la lámpara se sobrecalienta, la presión del vapor de mercurio cambia y se pierde esa precisión del 0.5% por la que tanto hemos luchado. Se trata de encontrar un equilibrio entre la potencia de la luz y el mantenimiento de una temperatura adecuada.
Aplicación práctica
No queríamos que tuviera que reemplazar toda su línea de producción solo para poder utilizar estas lámparas. Son reemplazos simples y fáciles de instalar.
También dedicamos mucho tiempo a diseñar la geometría de los electrodos. A nadie le gusta que una lámpara se dañe prematuramente en los extremos. Al mejorar la forma en que se genera el arco eléctrico, logramos eliminar los parpadeos y asegurar que la luz emitida fuera uniforme. De esta manera, puede mantener su sistema de transporte funcionando sin preocupaciones por zonas donde la curación no tenga lugar. Simplemente funciona.